fbpx

¿Cómo puedes ayudar a dormir a tu hijo?

Miedos nocturnos

Mi hijo NO DUERME.

¿Te suena?

Después de un agotador día de trabajo,  guardería, colegio, extraescolares… se acerca la noche y la hora de irse a dormir…  y en lugar de verlo como un momento apacible y relajante, en casa se masca la tensión.

Con la noche viene el temido momento de irse a dormir…y tu hijo no lo lleva nada bien.

El niño percibe que, tras el baño, viene el ritual que él no quiere ver ni en pintura, y aunque tú se lo pintes maravilloso, ambos sabéis que empieza un pulso desagradable que os tiene molidos a todos.

Y es que dormir es una necesidad vital, cuando dormimos se restablece el equilibrio físico y psicológico de las personas y juega un papel muy importante en el desarrollo y bienestar infantil. Favorece el la memoria y la atención, se consolida el aprendizaje y favorece el buen comportamiento.

 

terrores nocturnos

 

Pero todo esto, tu hijo no lo entiende.

Mientras tu insistes en que se duerma y se relaje, empieza el chantaje.

Muchas veces es que tiene pipi, que quiere agua, que no te oye y se asusta, que le leas otro cuento y en fin… y así durante horas hasta que con un poco de suerte se duerme, o por el contrario, mina tu paciencia y empieza la fiesta.

Muchas veces se duermen por agotamiento, pero un simple ruido hará que despierte sobresaltado y vaya a tu cama, entre lloros, vómitos -o ambos-, a rogarte que lo dejes quedarse ahí.

Y ¿qué hacemos ante esa desesperación mútua?

Porque no nos olvidemos que aquí no duerme nadie, con la diferencia de que al día siguiente los padres tenemos que rendir al máximo en nuestras obligaciones laborales y asumir jornadas maratonianas.

Si le permites entrar en tu cama:

ha ganado, igual que tu cansancio. Mañana posiblemente repita la hazaña.

Si no le permites entrar:

 la guerra sigue y sigue, haciendo que ya de paso, tampoco duerman los vecinos.

Mañana, no obstante, también lo volverá a intentar, por si esta vez cae la breva.

Sea como sea, todos los padres metemos la pata y muchas veces, víctimas del más puro agotamiento, cedemos, entrando en un bucle del que no sabemos cuando vamos a poder salir.

 

Pero, la pregunta es, ¿qué les ocurre a los niños para tener ese tipo de comportamientos?

 


La duración del sueño nocturno varía en función de la edad, estado de salud, estado emocional y otros factores.


 

Trastornos frecuentes del sueño

  1. Insomnio: Es la falta de conciliación de sueño de calidad y afecta al 40% de los niños entre 0 y 5 años.
  2. Situaciones anormales durante el sueño: Sonambulismo, pesadillas y terrores, despertar confusional, síndrome de piernas inquietas.

¿Cuándo podemos empezar a pensar que hay un trastorno en el sueño?

Cuando por la noche hay resistencia a irse a la cama.  Normalmente un 30% de los niños entre 5 y 12 años protestan a la hora de acostarse y desean “5 minutos más” de la actividad que estén haciendo.

Pero si el peque se pone nervioso, ansioso, con llantos y tarda más de 30 minutos desde que se acuesta, en dormirse, hay  que valorar buscar ayuda.

Otro signo de alarma son los despertares frecuentes durante la noche, a los que les sigue la llamada a los papás. Si además tarda 30 minutos en volverse a dormir o lo hace de forma poco profunda, debemos pedir ayuda.

 

Y ¿qué miedos tienen los niños?

Sus miedos van cambiando y son diferentes según las edades.

Cuando tienen entre 1 y 3 años tienen miedo a la separación:

Cuando los acuestas en sus camas normalmente reclaman tu presencia hasta que se duermen. El miedo a despertar y que te hayas marchado de su lado les aterra, por lo que cada vez que despierten te llamarán intentando que vuelvas a su lado. En estos casos se crea una desconfianza por parte de los peques, porque intuyen que te vas a marchar, y esta ansiedad les lleva a no querer dormirse o hacerlo en duermevela para detectar tu movimiento y asegurarse que de ahí no se va nadie.

 

Los niños entre 4 y 6 años tienen mucha imaginación y a veces les juega malas pasadas.

En ocasiones, no saben distinguir lo real de lo que no lo es y los “monstruos” a su parecer, existen y mucho. Tienen miedo de lo que pueda haber debajo de la cama o dentro del armario. Muchos niños tienen miedo de la oscuridad y al silencio de la noche. Algunos temen tener pesadillas y verse solos. Los más peques pueden tener miedo de ruidos fuertes, como pueden ser sirenas, tormentas o fuegos artificiales. Por el contrario, cuando son algo más mayores, muchas veces reclaman escuchar ruidos porque sienten que hay alguien “de guardia” despierto y listo para protegerle.

miedos nocturnos

 

Los niños de 7 a 9 años tienen miedo de los peligros de la vida real. 

En esta etapa, influenciados por las noticias, películas y todo lo que oyen al cabo del día, suelen temer a que un “hombre malo entre en su casa”, o que haya una catástrofe natural que acabe con su vida. Les asusta la muerte de un ser querido e incluso la suya propia y empiezan a buscar respuestas ante determinados temas.

Y ¿qué podemos hacer los padres para ayudar a nuestros peques sin caer en la desperación?

Evidentemente, cargarnos de paciencia y asumir que estos temores son irracionales y que por mucho que queramos ponerles fin, implican un proceso.

1. Spa casero

Si es peque todavía, puedes intentar relajar el momento con un baño calentito y un buen masaje.

Hay aceites con extractos de lavanda y hierbaluisa que favorecen la relajación.

También puedes probar con una lámpara de aceites esenciales, que además de mantener la habitación con un grado óptimo de humedad, desprende vapores relajantes que estimulan los sentidos.

 

Aceite de masaje mama y bebe, the Little Butterfly London
Aceite de masaje mama y bebe, the Little Butterfly London

 

2. Introducción a la calma

A la hora de la cena limitemos la televisión, el volumen, las películas… Evitemos que la programación de adultos desencadene su miedo.

 

3. Habla mucho y habla bien

No pierdas la calma, repítele que no pasa nada, que estás a su lado y que perciba tu voz tranquilizadora. Sentirse confiado será la mejor arma para empezar el proceso de dormirse

 

4. Vete para volver

Sepárate del peque durante breves periodos de tiempo, pero repítele que vas a volver, junto con una sonrisa y un abrazo.

Deja que tu hijo aprenda a confiar en que vuelves. De esa forma se relajará, porque tendrá la seguridad de que estarás, y espaciarás más los despertares en el tiempo.

 

5. Luz que te quiero luz

Luz tenue, es una forma muy sencilla de apaciguar el miedo a la oscuridad.

Puedes ponerle un piloto de luz en el enchufe, un móvil que proyecta imágenes en el techo, una lámpara de madera… Cualquier opción es buena.

 

6. Caza mostruos con él

Si tiene miedo a los monstruos, haced una divertida caza antes de dormir.

Con un toque de humor, mirad detrás de la puerta, dentro del armario, debajo de la cama, para que el vea de forma agradable y divertida que no hay nada que temer.

 

Estos pequeños grandes gestos y mucha paciencia, son la clave para trabajar el proceso del sueño.

La constancia por parte nuestra es fundamental porque ganas de tirar la toalla tendremos muchos dias y muchas más noches. 

Como ves, los miedos pueden aparecer en etapas muy distintas y ninguno estamos exentos de sufrirlos.

Este vídeo resume bastante bien el proceso de detección y superación, ¡escucha!

 

Si después de todo esto, tu peque no mejora, debes consultar con un profesional. Sin duda, es una inversión en la familia y su bienestar.

No dejes que gane el monstruo.

 

Ánimo!

 

#Palabrademama

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *